12.30.08
cómo no hacer “un-bego”
Es de esas reuniones que intentas evitar como gato de agua escaldada, pero a la que no tienes mas remedio que acudir porque: “totalsonnuestrosamigosdetodalavidaalosquenovemosmasqueunavezalaño”.
Ya, si lo se, pero es que hay algunas cosas, que empachan hasta cuando las tomas solo una vez al año. Y este año ya me he reunido con ellos dos veces, y la anterior fue un fin de semana completito, y lleno de niños salvajes y malcriados.
Pero como no estaba de resaca, ni me dolía la cabeza, ni el estómago, ni unas décimas de fiebre aparecieron por azar, y teníamos canguro y hacía mas de un mes que habíamos quedado y no era cuestión de “hacer un Bego” (como el Sr. D bautizó hace tiempo por una espantada que di en un concierto de Bosé) pues me puse mis pantalones de pierna de elefante, mi blusa japonesa, mi raya de eyeliner, unas pestañas del tamaño de la Torre de la Vela y prometí no tomarme mas de dos copas de vino durante la cena con los amigos de mi Herr Doctor.
Lo bueno es que esta vez la organizábamos nosotros, de manera que las tenía rodeadas en mi terreno. Capeé como buena torera todos los temas relacionados con niños, pañales, embarazos, manchas de tomate frito, etcétera, tan recurrentes en las amigas cuarentonas de mi esposo y las encaminé a los chats de terra para solucionar todas sus dudas “marujiles”. Así que después de unas cuantas horas, solo dos copas de vino y una de cerveza, (muy mal, ahora tendré que tomarme un San Francisco y hacer tiempo para poder conducir) y mientras tanto seguir capeando temas de niños, pañales, embarazos, manchas de tomate frito. Salí ilesa de la reunión anual que había intentado demorar lo máximo posible.
¿Y sabes lo peor? Que me lo pasé muy bien… si es que al final me quejo de vicio.
PD: buen comienzo de año a todos!
12.26.08
el villancico de cada año
Lucía estaba deseando estrenar su última adquisición y no solo por lo mucho que le gusta la ropa, que también, (parece mentira que con solo 3 años, tenga tan apegado ese sentido de la moda), sino por el hecho que nos esperaba “La Fiesta de Nochebuena”. Primero pienso en lo mucho que voy a echar de menos a mi familia. A los pocos minutos recuerdo lo pesado que se pone alguno de la familia y lo mucho que deseo que termine esa noche. Así que está claro, esta noche me toca con los suegros.
Es estupendo coincidir este año con la Alcalda y su cónyuge (que cumple años en Nochebuena y por tanto a todo el mundo se le olvida felicitar), con mi MJ y Manu, con Hester y Charles y sobre todo, y quien me hace mas agradable si cabe la cena, con mi amado Sr. D.
Mi pelo se me ha resistido y presento una melena de lo menos apropiada para una reunión social, así que decido no pintarme la pestaña para crear un look un poco más casual.
La cena transcurre entre platillos deliciosos y botellas de Protos que se vacían sobre mi copa ininterumpidamente hasta que un ligero mareo hace que renuncie a la segunda copa de Juve y Camps. No tengo que conducir, pero tampoco es plan de ir midiendo la anchura de las calles, camino a casa de mis suegros, no queda elegante. Mucho menos si añadimos que a mi look casual le añadí unos tacones de diez centímetros y que las calles son de una inclinación del treinta por ciento y pavimentadas de cemento pulido (resbaladizo como un taller de motos, vamos).
El villancico de cada año (dánosle este) suena especialmente desastroso en el coro de los Rodríguez que me rodea y no puedo evitar acordarme de la última Navidad que pasé con mi padre, cuando, desde su voz de tenor de juventud, me susurraba que era lo peor que había oído nunca, y aún así, que era la mejor noche de su vida. Así que un año más, la Nochebuena transcurre sin sobresaltos (un poco mas perjudicado de lo habitual el sentido del oído), con aparición de Papá Noel incluido, mensaje del Jefe del Estado contemplado democráticamente y, por supuesto, concierto de Raphael en la TVE de todos los españoles (que le pregunten a mi madre cuántos años lo ha seguido).
Ya en la buhardilla de la casa de mis suegros, donde Herr Doctor y yo pasamos las primeras noches juntos y mientras intentaba obviar los ronquidos de mi querido esposo, hacía un repaso de la noche y de lo cómodo que me parecía el futón con unos años menos y con unos kilos menos… Uff, demasiadas quisquillas me temo.
11.21.08
no hay finales felices
Desde que tengo uso de razón me recuerdo rodeada de libros. Primero mi madre los sostenía entre sus manos y me los leía una y otra vez hasta que los memorizaba y los recitábamos al unísono. Al ser la pequeña de tres hermanos mi afición por aprender hizo que con 4 años no necesitara a la matriarca para esos menesteres. En las historias que pasaban por mis manos leía la cotidianidad de los héroes: la pobreza de sus casas, la bondad de sus padres, los ropajes que usaban, incluso los potajes que bebían y los brebajes que tomaban. De los antihéroes jamás conocimos nada, como mucho la forma de preparar las pócimas, de envenenar las manzanas o las artimañas. Creo que por eso, me resulta imposible vislumbrar hoy en día, treinta años después que los “malos” puedan tener vida cotidiana. El pasado Lunes detuvieron en los Alpes franceses al tal “Txeroki”, que es como decir al Ogro de las botas de 7 leguas de Pulgarcito y lo que mas me llamó la atención es que estuviera durmiendo. Nunca me había planteado que fuera una persona, que comiera, que durmiera, incluso que se fumara un cigarrito de la risa, seguramente tendrá amigos, gente que lo aprecie. Me imagino que el final de este tipejo no será abrirle la barriga y llenársela de de piedras para que la sed que le procura le hunda en el fondo y sea pasto de los peces, ahora los cuentos no son tan violentos, los malos no son tan malos y los castigos no son tan severos. Ahora los encerramos en el calabozo del castillo pero tampoco es para siempre fatal.Con estos “malos” no podremos ser felices para siempre.
11.18.08
estoy en crisis
Es cierto que yo también ando en crisis. En crisis económica severa (desde que mi empresa y yo nos divorciáramos sin mutuo acuerdo) y la mas importante en crisis de ideas.
La crisis intelectual es la mas acojonante ( y perdón por la expresión) que la económica. Será porque tengo el respaldo de Herr Doctor o porque estoy al borde del Lexatin, pero sinceramente es la que mas me preocupa.
El otro día escuchaba el manido anuncio del “Inglés con mil palabras” y llegué a la conclusión que en los últimos tiempos ésta que escribe practica indefectiblemente el “Español con mil palabras”.
Y esto es debido a que mi vida social es mas pobre que Charlot y a que hablo más con mis amigos a través del Messenger que personalmente (y no será por falta de tiempo, pensarás, pues no, no será por falta de tiempo, es por la crisis) y claro entre los emoticones que mi querido sobrino Javier ha introducido en mi vida y lo breve de los contactos (tampoco es cuestión de andar mareando a la gente cuando ellos si que tienen un trabajo productivo) pues tampoco tengo mucha oportunidad de hacerle méritos a la Real Academia de la Lengua.
El Sr. D no hace mas que llamarme vaga por lo poco que dejo impresos mis pensamientos en el blog, pero la realidad va mucho mas allá, es que ya no me concentro ni leyendo los blogs de otros. Como contengan un pensamiento mas profundo de los habituales últimamente en mi cotidianeidad los releo por encima y ni siquiera entro a ver los comentarios de los con-blogerianos.
Así estoy, no me digas mas.
Apuntada a todos los buscadores de la faz de la tierra para encontrar un trabajo que me devuelva a la realidad y a mi ironía refinada, que, hace meses, la metí en un cajón y aún no la he desapolillado.
10.27.08
aunque no te lo creas
Ahora soy experta en mesas-consolas o consolas-mesas. Sí, aunque no te lo creas resulta que hay unos estupendos muebles que cerrados ocupan cuarenta y cinco centímetros y abiertos dos metros. Es otro de los maravillosos conocimientos que estoy adquiriendo del “magnífico mundo de las marujas” en el que entré hace un año y en el que últimamente parece que hasta me encuentro de maravilla.
Te cuento:
- mis amigos dicen que estoy mas guapa que nunca (debe ser porque he aprendido a peinarme, si, yo, esa que siempre iba con una melena “facildepeinarparasalircorriendo”, ahora tengo una plancha profesional y ya no soy capaz de salir a la panadería de la esquina (donde por cierto ya me conocen y me preparan mi barrita de pan de leña).
- Mis amigos prefieren que les prepare yo una cena en lugar de que lo haga Her Doctor ( sí, yo, esa que se iba a hurtadillas a los platos preparados de El Corte Inglés y los sacaba de los recipientes a preciosos platos inmediatamente antes de que llegaran los invitados). Ahora me he comprado moldes de todas las formas y soy especialista no solo en sushi, sino en steak tartar tanto de carne como de pescado y en ensaladas de bonito fresco.
- Mi madre dice que estoy mas cariñosa que nunca (sí, yo, esa que salía de viaje y no descolgaba el teléfono para llamar a casa a no ser que viera en las noticias que la casa estaba ardiendo). Ya ves.
En fin que lo de ser maruja resulta que no es tan perjudicial para mi salud como pensaba, incluso ya me he apuntado al gimnasio con mi amiga Lapili. Ahora que te de verdad te lo digo o me sale trabajo o me apunto al club de la Thermomix.
10.10.08
de verdad te lo digo
A las 9 y media de la mañana ya estaba con mi segundo descafeinado (el café me da taquicardias) mi primera tostada y a falta de 3 hojas para terminar el periódico cuando por fin aparece mi amiga Lapili para ir a ver si nos apuntamos al Fitness First
Y después de un tour de media hora, de ver los horarios, de pensar lo morenas y lo buenísimas que nos vamos a poner, llega el momento “precio”.
Lapili y yo solo queremos ir 3 horas a la semana. No nos vamos a dar saunas, ni baños turcos porque nos da un poco de asco y para la ducha llevaremos nuestros propios cosméticos, así que suponemos unos treinta “leurazos” cuando para nuestra sorpresa tenemos que pagar una matrícula de 100€, unos gastos administrativos de 49€ y 43€ mas al mes, todo para que nos salgan agujetas hasta en el cielo de la boca y para, para que nos vamos a engañar, lo dejemos en 3 o 4 meses. Así que salimos y Lapili se compra un bonito candelabro para el jardín.
Tampoco estamos tan gordas ¿no?, mejor lo miramos en el gimnasio del Pueblo, que de todas formas sauna y baño turco no nos íbamos a dar y además que nos pilla mas cerquita.
Así que me paso a ver si ha llegado ya mi iPhone (ese maravilloso teléfono porque el pagué parte de mi riñón y que no me llegó a funcionar nunca y nadie sabe si anda por Madrid, Holanda o lo tiene el presidente de Telefónica metido en sus partes) y vuelvo cabizbaja a casa con un poquito de pescado en una bolsa y pensando si me dará tiempo a leerme el primer tema del módulo de Ergonomía que me toca hoy, antes de preparar la comida. Yo no se si valgo para Maruja, de verdad te lo digo…
10.01.08
el sindrome de la economía de peter pan
Cuando eres pequeña ves una sencilla solución a los problemas mas difíciles del mundo.
Ante una crisis de tamaña magnitud la solución: que se impriman mas billetes y se repartan a las personas o entidades que los necesiten.
La cruda realidad es que, cuando creces, debes ser capaz de darte cuenta, de que la solución debe ser mas seria .
Desgraciadamente mas de un legislador tiene “Complejo de Peter Pan”.
Estoy a favor de la intervención del Estado ante una situación límite como la que nos encontramos, pero lo que no estoy dispuesta es a pagar cualquier precio por ello.
La inyección económica que se avecina a las entidades financieras tan malogradas por consejos y consejeros ineficaces ( y digo ineficaces porque estoy intentando contenerme en mis expresiones), no puede suponer un paracaídas de oro para aquellos que nos han conducido a esta situación.
Si el dinero va a salir de tu bolsillo y del mío es justo que a cambio obtengamos beneficios. Y lo digo en sentido literal.
Debemos ( y con debemos me refiero al Estado) poder controlar eficazmente a los bancos a los que salvemos, limpiarlos de los ineptos que los han hundido, sanear sus cuentas atrayendo capital privado y después venderlo obteniendo beneficios e invirtiéndolos en mejoras sociales.
Al Sr. Bush los propios congresistas le han parado los pies y le han dejado claro que no quieren que termine el sistema capitalista americano (amen que mundial) tal y como lo hemos conocido y que dar una solución “comunista” a un problema capitalista solo le parece bien a un tal Obama y a un pascual Mc Cain, que se han encontrado con este “marrón” (perdón por la expresión) justo cuando estaban luchando por convertirse en “el hombre mas influyente del mundo”.
Y yo se que los americanos tienen problemas de conocimientos geográficos, pero deberían coger el mapamundi y localizar dos países casi desconocidos: Suecia y Japón, que hace años pasaron por una crisis de magnitud parecida y supieron darle una solución.
09.19.08
hard candy: definitivamente, caramelos dulces
Entrábamos sigilosas en la habitación de nuestro hermano mayor, Lady E, que siempre ha sido muy habilidosa con las manos (todo lo contrario que yo) localizaba la aguja, la conectaba al plato y nos poníamos a cantar y a coreagrafiar el “Holiday” a grito “pelao”. Pero he de admitir que mi canción favorita (debe ser porque mi profesor de inglés me la enseñó en octavo de EGB) siempre ha sido y será “La Isla Bonita”, por eso, cuando ayer nos regaló a Lady E y a mi (bueno y a 48,898 almas mas en el Estadio Olímpico de Sevilla) esa estupenda versión sentí cómo se me aceleraba el pulso y decidí dedicarle pleitesía de por vida a la Reina.
La puesta en escena fue prácticamente impecable y aunque no tan espectacular como en otras giras (o al menos eso dicen “los entendidos”) a esta que escribe la obligó a despegar constantemente sus posaderas del asiento 336 para volver a coreografiar con Lady E todos los ritmos que la vigoréxica nos iba regalando.
De vuelta en el coche a las mil de la madrugada debatimos sobre los directos y los playbacks que disfrutamos y entiendo, que debido al ritmo del concierto, tuvimos la mezcla justa de ambos para que la voz no sonara descaradamente desafinada en las coreografías mas movidas y no fuera especialmente falsa su nueva y reiterada postura con la guitarra.
Debo decir que no me sorprendió en absoluto, quiero decir, que sabía que iba a salir feliz del concierto, no solo por ser incondicional y por llevar 25 años de fan esperando para poder asistir a uno de sus shows, sino porque apostar por Madonna es apostar al caballo ganador.
El único pero que puedo ponerle en cualquier caso es que alguna vez el sonido no estuvo a la altura de las circunstancias, pero lo suplimos con un conocimiento íntegro de las letras que destrozamos con nuestras voces en coro.
09.09.08
sábado de cumpleaños
Me encontraba aún tratando de identificar los puntos mas adecuados para colocar los ramilletes de globos cuando aparecen por arte de birli-birloque los abuelos de la niña, con la niña. Su bici de Barbie sin terminar de montar, por supuesto, las mesas sin montar y el único aperitivo terminado: el Salmorejo (sin el jamón ni el huevo, por supuesto).
Así que no te quiero ni contar, que, por supuesto, no subí a darme una relajante ducha, ni a ponerme un bonito vestido y muchísimo menos a pintarme la pestaña y recibí a mis ventimuchos invitados con una bermuda negra de hacer deporte (que nunca he usado para tal fin, pero que me hace un culo precioso) y una camiseta que nos serigrafiamos hace años: “Mary is my home girl”.
Ni decir tiene que para nada le pude hacer el arco de globos que había aprendido a hacer gracias a la Internet, ni mucho menos llenarle los globos de purpurina, para que cada vez que algún graciosillo pinchara uno, al menos, pareciera que acababa de salir de un espectáculo de drag-queens.
Por lo demás el tercer cumpleaños de Lucía transcurrió sin incidentes, entre risas provocadas, risas fingidas y risas verdaderas y lo que más me importa con la risa de mi hija marcada como a fuego en su preciosa carita. Y lo que empieza como una comida, continúa con una merienda y finaliza con una copa después de una cena con viejos y nuevos amigos y con mi hija durmiendo, por primera vez en su vida, hasta las doce y media de la mañana siguiente. Eso si, siempre con mis bermudas negros y sin tiempo para pintarme la pestaña. ¡Qué quieres que te diga, mis invitados merecían el esfuerzo!
09.02.08
cinco kilos más tarde, llegó septiembre
Y esta mañana me he desayunado al Presidente con “la dama de la tele” en una entrevista algo atropellada porque cuesta imaginar una lucha de poder mas encarnizada que la de la cuota de pantalla.
Intento varias veces hacer la compra por Internet, pero cuando no tengo problemas de servidor, me encuentro con una hiper ralentizada página de mis supermercados favoritos. Debe ser que todos hemos tenida la misma estupenda idea de no movernos de casa hoy (que los “súpers” estarán hasta las topes) e intentar hacerlo mediante la red y a este ritmo ni lo uno ni lo otro. Así que no me va a quedar mas remedio que tirarme a la calle mañana en la mañana si pretendo cumplir estrictamente con las premisas de la dieta hipo calórica que Herr Doctor y yo nos hemos autoimpuesto ( de hecho esta mañana ya lo he oído pedalear a las seis y media de la mañana sobre nuestra spinning bike).
De las vacaciones lo mas reseñable es el impresionante bronceado de Lucía y lo mucho que me he reído. Bueno, me he reído mucho hasta que me resbalé en una rampa con unos tacones de quince centímetros lesionándome la mano y, lo que mas me dolió, los zapatos. Pero como soy una hiperactiva de narices no he soportado todos los días de escayola y me he dado el alta (a pesar de Herr Doctor y de mi madre).En fin, que cinco kilos después volvemos a la normalidad ( bueno volveremos a la normalidad cuando pueda volver a abrocharme los vaqueros sin que sobresalga una “lorza” incamufable bajo ninguna de mis camisetas de Custo.
Y por si las dudas, pues no, en estas vacaciones no me he divorciado.


