21 noviembre, 2008
no hay finales felices
Desde que tengo uso de razón me recuerdo rodeada de libros. Primero mi madre los sostenía entre sus manos y me los leía una y otra vez hasta que los memorizaba y los recitábamos al unísono. Al ser la pequeña de tres hermanos mi afición por aprender hizo que con 4 años no necesitara a la matriarca para esos menesteres. En las historias que pasaban por mis manos leía la cotidianidad de los héroes: la pobreza de sus casas, la bondad de sus padres, los ropajes que usaban, incluso los potajes que bebían y los brebajes que tomaban. De los antihéroes jamás conocimos nada, como mucho la forma de preparar las pócimas, de envenenar las manzanas o las artimañas. Creo que por eso, me resulta imposible vislumbrar hoy en día, treinta años después que los “malos” puedan tener vida cotidiana. El pasado Lunes detuvieron en los Alpes franceses al tal “Txeroki”, que es como decir al Ogro de las botas de 7 leguas de Pulgarcito y lo que mas me llamó la atención es que estuviera durmiendo. Nunca me había planteado que fuera una persona, que comiera, que durmiera, incluso que se fumara un cigarrito de la risa, seguramente tendrá amigos, gente que lo aprecie. Me imagino que el final de este tipejo no será abrirle la barriga y llenársela de de piedras para que la sed que le procura le hunda en el fondo y sea pasto de los peces, ahora los cuentos no son tan violentos, los malos no son tan malos y los castigos no son tan severos. Ahora los encerramos en el calabozo del castillo pero tampoco es para siempre fatal.Con estos “malos” no podremos ser felices para siempre.
27 octubre, 2008
aunque no te lo creas
Ahora soy experta en mesas-consolas o consolas-mesas. Sí, aunque no te lo creas resulta que hay unos estupendos muebles que cerrados ocupan cuarenta y cinco centímetros y abiertos dos metros. Es otro de los maravillosos conocimientos que estoy adquiriendo del “magnífico mundo de las marujas” en el que entré hace un año y en el que últimamente parece que hasta me encuentro de maravilla.
Te cuento:
- mis amigos dicen que estoy mas guapa que nunca (debe ser porque he aprendido a peinarme, si, yo, esa que siempre iba con una melena “facildepeinarparasalircorriendo”, ahora tengo una plancha profesional y ya no soy capaz de salir a la panadería de la esquina (donde por cierto ya me conocen y me preparan mi barrita de pan de leña).
- Mis amigos prefieren que les prepare yo una cena en lugar de que lo haga Her Doctor ( sí, yo, esa que se iba a hurtadillas a los platos preparados de El Corte Inglés y los sacaba de los recipientes a preciosos platos inmediatamente antes de que llegaran los invitados). Ahora me he comprado moldes de todas las formas y soy especialista no solo en sushi, sino en steak tartar tanto de carne como de pescado y en ensaladas de bonito fresco.
- Mi madre dice que estoy mas cariñosa que nunca (sí, yo, esa que salía de viaje y no descolgaba el teléfono para llamar a casa a no ser que viera en las noticias que la casa estaba ardiendo). Ya ves.
En fin que lo de ser maruja resulta que no es tan perjudicial para mi salud como pensaba, incluso ya me he apuntado al gimnasio con mi amiga Lapili. Ahora que te de verdad te lo digo o me sale trabajo o me apunto al club de la Thermomix.
2 septiembre, 2008
cinco kilos más tarde, llegó septiembre
Y esta mañana me he desayunado al Presidente con “la dama de la tele” en una entrevista algo atropellada porque cuesta imaginar una lucha de poder mas encarnizada que la de la cuota de pantalla.
Intento varias veces hacer la compra por Internet, pero cuando no tengo problemas de servidor, me encuentro con una hiper ralentizada página de mis supermercados favoritos. Debe ser que todos hemos tenida la misma estupenda idea de no movernos de casa hoy (que los “súpers” estarán hasta las topes) e intentar hacerlo mediante la red y a este ritmo ni lo uno ni lo otro. Así que no me va a quedar mas remedio que tirarme a la calle mañana en la mañana si pretendo cumplir estrictamente con las premisas de la dieta hipo calórica que Herr Doctor y yo nos hemos autoimpuesto ( de hecho esta mañana ya lo he oído pedalear a las seis y media de la mañana sobre nuestra spinning bike).
De las vacaciones lo mas reseñable es el impresionante bronceado de Lucía y lo mucho que me he reído. Bueno, me he reído mucho hasta que me resbalé en una rampa con unos tacones de quince centímetros lesionándome la mano y, lo que mas me dolió, los zapatos. Pero como soy una hiperactiva de narices no he soportado todos los días de escayola y me he dado el alta (a pesar de Herr Doctor y de mi madre).En fin, que cinco kilos después volvemos a la normalidad ( bueno volveremos a la normalidad cuando pueda volver a abrocharme los vaqueros sin que sobresalga una “lorza” incamufable bajo ninguna de mis camisetas de Custo.
Y por si las dudas, pues no, en estas vacaciones no me he divorciado.
