26 diciembre, 2008

el villancico de cada año

Publicado en familia a 12:10 pm por Sr. D

Lucía estaba deseando estrenar su última adquisición y no solo por lo mucho que le gusta la ropa, que también, (parece mentira que con solo 3 años, tenga tan apegado ese sentido de la moda), sino por el hecho que nos esperaba “La Fiesta de Nochebuena”.  Primero pienso en lo mucho que voy a echar de menos a mi familia. A los pocos minutos recuerdo lo pesado que se pone alguno de la familia y lo mucho que deseo que termine esa noche. Así que está claro, esta noche me toca con los suegros. 

Es estupendo coincidir este año con la Alcalda y su cónyuge (que cumple años en Nochebuena y por tanto a todo el mundo se le olvida felicitar), con mi MJ y Manu, con Hester y Charles y sobre todo, y quien me hace mas agradable si cabe la cena, con mi amado Sr. D. 

Mi pelo se me ha resistido y presento una melena de lo menos apropiada para una reunión social, así que decido no pintarme la pestaña para crear un look un poco más casual. 

La cena transcurre entre platillos deliciosos y botellas de Protos que se vacían sobre mi copa ininterumpidamente hasta que un ligero mareo hace que renuncie a la segunda copa de Juve y Camps. No tengo que conducir, pero tampoco es plan de ir midiendo la anchura de las calles, camino a casa de mis suegros, no queda elegante. Mucho menos si añadimos que a mi look casual le añadí unos tacones de diez centímetros y que las calles son de una inclinación del treinta por ciento y pavimentadas de cemento pulido (resbaladizo como un taller de motos, vamos). 

El villancico de cada año (dánosle este) suena especialmente desastroso en el coro de los Rodríguez que me rodea y no puedo evitar acordarme de la última Navidad que pasé con mi padre, cuando, desde su voz de tenor de juventud, me susurraba que era lo peor que había oído nunca, y aún así, que era la mejor noche de su vida.  Así que un año más, la Nochebuena transcurre sin sobresaltos (un poco mas perjudicado de lo habitual el sentido del oído), con aparición de Papá Noel incluido, mensaje del Jefe del Estado contemplado democráticamente y, por supuesto, concierto de Raphael en la TVE de todos los españoles (que le pregunten a mi madre cuántos años lo ha seguido). 

Ya en la buhardilla de la casa de mis suegros, donde Herr Doctor y yo pasamos las primeras noches juntos y mientras intentaba obviar los ronquidos de mi querido esposo, hacía un repaso de la noche y de lo cómodo que me parecía el futón con unos años menos y con unos kilos menos… Uff, demasiadas quisquillas me temo.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.